domingo 8 de junio de 2008

¿Qué hacer? Origen de la novela doctrinaria de Chernishevski



Después del paréntesis panorámico anterior prosigo con el desarrollo de nuestro tema.

Chernishevski, desde el inicio de su reclusión en la tristemente famosa Fortaleza de San Pedro y San Pablo, decide aprovechar el tiempo que estaría detenido a la espera de juicio.

En un primer momento decide retomar y ahondar el proceso de su formación filosófica, que había tenido que abandonar debido a la intensa labor que realiza desde su posición como uno de los principales editores de la revista “Sovremennik”.

En efecto, Chernishevski desarrolla una intensa labor tanto como publicista interesado en explicar a las nuevas generaciones las nuevas ideas que podían servir para que estas cobraran conciencia del letargo y la dejadez histórica en que se encontraba Rusia y ayudar a que su país despertara.

Pero, también, nuestro pensador, como hemos podido comprobar anteriormente, se había empeñado y concentrado en una vehemente labor propagandista sobre la que entendía debía ser la correcta vía que debía asumir la reforma campesina para garantizar el desarrollo económico y el bienestar de las clases más empobrecidas: el campesinado.

En el marco de su interés por profundizar en el conocimiento filosófico, posteriormente, decide comenzar a elaborar unos trabajos que, según confiesa en carta a su mujer: “… he soñado largamente. (…) Empezaré una «Historia de la vida material y espiritual de la humanidad», en muchos volúmenes, una historia como nunca se ha escrito, porque las obras de Guizot, Buckle ( e incluso las de Vico) están hechas sobre un plan demasiado restringido y su ejecución es mala. Y después empezaré un «Vocabulario crítico de las ideas y de los hechos», basados sobre esa historia…”.

Esta actitud combativa, este fervor por continuar la lucha en otro escenario, intelectual ahora, que era el único que tenía disponible entonces, revela, como señala Franco Venturi en su obra clásica sobre “Los populistas rusos”, que en Chernishevski, a pesar del estado de precariedad en que se encuentra desde el momento de su detención, hay “una voluntad de trabajo que se venga con la imaginación de la imposibilidad de actuar. (…) Su obra cotidiana de ilustrado, se transforma en la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, en un sueño enciclopédico”.

Sin embargo, limitado por la circunstancia concreta en que se encuentra y por la falta de material bibliográfico adecuado para consultar las fuentes sobre las cuales debía trabajar, se produce en él una desviación en sus propósitos hacia aquello que realmente puede realizar, y es desde la comprensión cabal de la situación de su confinamiento, que decide dirigirse hacia otros proyectos.

Concretamente, inicia realizando una traducción al ruso de algunas obras de Jean-Jacques Rousseau. Empero, más adelante considera, y termina imponiéndose a sí mismo, la posibilidad de comenzar una tarea de creación literaria como la actividad más factible de realizar en su específica situación. Es así como se decide a escribir una novela, que titula: “¿Qué hacer?”.

En la documentación relativa al proceso se encuentra una declaración de Chernishevski sobre como llega de la crítica literaria, que había realizado en los años cincuenta para “Sovremennik”, a la escritura de una obra literaria. Allí declara que, “desde hace tiempo me había preparado, entre otras cosas, para la actividad literaria. Pero estoy convencido de que las personas de mi carácter deben ocuparse de eso en sus años no jóvenes. Antes no tendrían posibilidades de éxito. Rousseau ya había llegado a la vejez; Godwin, también, cuando se dedicaron a la literatura. La novela es algo destinado a la masa del público, y es la más seria, más de ancianos, de personas de experiencia, entre las ocupaciones de un escritor. La ligereza de la forma debe ser redimida por la solidez de los pensamientos que así se infunden en las masas…”.

La novela –según el testimonio de Franco Venturi, en el libro señalado- es la obra de Chernishevski que alcanza mayor éxito popular, y habrá de servir para “formar a toda una generación de estudiantes y revolucionarios populistas. Fue, considerada, con propiedad, la historia novelada de los orígenes de éstas generaciones; de su aparición en los años que siguieron a la guerra de Crimea; de sus problemas morales y personales. Relata la repugnancia que sienten al descubrirse en una sociedad encerrada en mezquinos intereses, inculta y fea. Es la crónica de sus entusiasmos; de la formación de su personalidad a través de bruscas y paradójicas resoluciones. Revela sus primeros intentos de crear una vida distinta, personalmente libre, y al mismo tiempo consagrada al pueblo. El libro había sido escrito para esa juventud y sólo para ella”.

La redacción de la obra comienza el 4 de diciembre de 1862 y termina en pocos meses.
En cuanto la concluyó, el autor entregó el manuscrito a las autoridades de la prisión para que lo hicieran llegar a la dirección de la revista “Sovremennik” para su publicación. En seguida, estas lo remitieron, como primer paso, a la comisión encargada de la instrucción del proceso.

La burocracia judicial añadió su parte de ceguera y caos en el incumplimiento de los procedimientos a seguir, lo que determinó la publicación de la obra sin haber sido autorizada.

Equivocadamente, se alteró todo el proceso establecido en el muy reglamentado y definido tratamiento de reenvío a las diferencias instancias que debían conocer el contenido del libro, expurgarlo y autorizar o denegar la publicación.

En concreto, se remitió el escrito a múltiples y diversas oficinas e instancias y cada una de ellas fue dejando su firma y sello en el manuscrito como testimonio de que había pasado por sus manos.

Así se fueron acumulando tal cantidad de sellos y firmas en el cuerpo del documento, que cuando el escrito llegó a la sección encargada de la revisión censoria, alguien allí pensó, con dejadez burocrática, que el manuscrito había sido ya minuciosamente revisado y corregido, de modo que sin pasar por el trámite correspondiente fue enviado al destinatario, a la dirección de la revista “Sovremennik”.

El escritor Nekrasov, después de leer el texto y aquilatar su carga explosiva, tuvo la brillante idea de “hacer que el texto se perdiera” en la Perspectiva Nevski –la principal arteria de la capital-. Para “recuperarlo” puso un anuncio en el periódico de la policía, y el original le fue devuelto por intermediación del ministerio del interior, por un funcionario de menor categoría, que lo había encontrado.

Con este estratagema de Nekrasov, la revista se resguardaba de las consecuencias de su publicación, ya que contaba con la certificación de que el manuscrito fue entregado a la revista, en dos ocasiones, una por la censura y la otra por la policía zarista, para su publicación.

Esta coyuntura le servía a la revista de justificación de que pensaban, por tales circunstancias, que el manuscrito había sido considerado inofensivo por las instancias oficiales encargadas de cribar lo que se publicaba.

La novela comienza a publicarse en febrero de 1863, por entregas mensuales. E inmediatamente suscitó fervorosos entusiasmos y encendidas críticas, “las que no se limitaron a señalar, lo que era evidente, que la obra no tenía alguna calidad artística, sino que la atacaron con violencia debido a las ideas políticas y sociales presentes en la obra”.

Fue el parecer inmediato de los contemporáneos que la obra desplegaba un argumento en que se ocultaba alguna clave política, y muchos lograron identificar y señalar a las personas que inspiraron al autor en la creación de sus personajes.

La trama de la novela fue tenida muy presente por las autoridades estatales, aún algunos años después de la condena y de la deportación de su autor en Siberia.

Aconteció que después del atentado del primer nihilista terrorista Dmitri Karakosov, contra Alejandro II, que tuvo lugar el 4 de abril de 1866, algunos investigadores pretendieron que se interrogara a Chernishevski sobre el hecho, en razón de que al final de la novela, el autor sugería que se había puesto la fecha del 4 de abril de 1863, para el inicio de la revolución.

Sin embargo, para evitar al estado hacer de nuevo el ridículo prestando atención a tan descabellada sospecha, tuvo que intervenir el propio zar Alejandro II, para que se abandonara esa dirección en la investigación del atentado.

La novela cuenta la historia de unos jóvenes de la inteligentsia radical que logran liberarse de las costumbres burguesas respecto al trato adecuado para hacer valer en su vida cotidiana la igualdad de los sexos, sobre las consideraciones que debían tener presentes para comportarse y vivir éticamente en sus asuntos personales, sobre cómo debían de esforzarse para animar una organización productiva basada en el cooperativismo, y sobre cuáles eran las vías adecuadas y los procesos educativos a adoptar para lograr una redistribución igualitaria de los beneficios obtenidos.

La protagonista de la novela es la joven Vera Pavlona, se independiza de su familia marcada por la corrupción, algo común entre los pequeños burgueses de la época, a través de sus relaciones con el estudiante Lopuchov, y el joven médico Kirsanov.

El personaje de Vera es tratado por el autor desde un una perspectiva objetiva, sin acceso a la interioridad de su vida psicológica y a la formación de sus pensamientos.
Vera y Lopuchov, juntos deciden poner en práctica sus ideas sobre la colaboración y fraternidad humana fundando una comuna que les permita compartir experiencias, habitación y medios económicos.

Lo que sorprende en la novela de Chernishevski a un lector de nuestros días, es la profundidad que alcanza en la obra, la descripción de la calidad y la actitud moral de los personajes, mientras se nota la ausencia de una participación concreta de los personajes en actividades de orden revolucionario.

Otro rasgo estilístico que caracteriza la obra es la continua referencia que hace el autor al lector. A cada momento el narrador expone y comenta su visión de los hechos; narra y medita sobre el material ideológico con que teje su escritura y comenta sus lecturas e ideas con el lector.

Clave para descodificar la novela de Chernishevski es llegar a percibir que en el texto no se presenta otra realidad diferente a la “actual”, en el momento en que se escribe. Esta es una realidad marcada por un orden constituido por un estado de inmovilidad reaccionaria corrupta que se refleja en todos los aspectos de la vida humana.

Esta situación estática presentada en un tiempo de grandes reformas, hace pensar que el libro ha sido concedido para que el lector realice una lectura activa, esto es, quiera involucrarse y comprometerse contra la realidad existente.
Chernishevski hace nacer en el lector una conciencia social y esta lo conducirá a conmoverse y a convencerse de que debe involucrarse en la práctica viva de renovación de lo real, que es la propia sociedad.

La figura del héroe de la obra, el joven dirigente Rachmetov, es una proyección del propio autor; representa su prototipo del dirigente revolucionario tal como lo postulaba la época. Vive, en efecto, en función de las tareas y objetivos que debe cumplir para adelantar la lucha contra el régimen zarista.

Después de su primera publicación por el descuido de las instancias del poder en la revista “Sovremennik”, el libro circuló por decenios en copias manuscritas –una práctica de difusión de la literatura rusa que se mantuvo también durante los años del régimen soviético- hasta después del 1905, cuando el hijo de Chernishevski pudo publicar una edición de las obras completas de su padre.

El libro fue definido por el príncipe anarquista Kropotkin como “el breviario de todo joven ruso”. Mientras que Georgii Valentinovich Plejanov, quien fue un destacado revolucionario ruso y un significativo teórico marxista, que fundó el movimiento socialdemócrata ruso, que fue el primer grupo político que se declaró marxista, sostiene que el libro de Chernishevski, “ha sido el libro de mayor suceso y difusión, desde que existe la tipografía en Rusia”.

Por otro lado, Nadezda K. Krupskaia, la compañera de vida de Lenin, relata en sus memorias, que el líder bolchevique consideraba a Chernishevski por encima de todos los grandes revolucionarios rusos. Y recalca que la adopción por parte de Lenin del título de la novela para titular su libro capital sobre la concepción de un partido revolucionario no fue una casualidad, sino un conciente homenaje a su memoria.

© Luis O. Brea Franco
Sábado, 07 de junio de 2008. Inédito.